Considerando que el modelo actual de atención renal, centrado en la enfermedad en fase avanzada y la hemodiálisis en centros especializados es insostenible debido a sus costos, su impacto ambiental, los malos resultados y la disminución de calidad de vida, la campaña del Día Mundial del Riñón 202, “Salud renal para todos: cuidar a las personas, proteger el planeta”, promovido por la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) y la Federación Internacional de Fundaciones Renales, exige un cambio sistemático hacia un modelo ecológico y sostenible que priorice la prevención y la detección temprana, y reduzca la necesidad de terapia de reemplazo renal.
El modelo de atención renal tradicional ya no es sostenible desde el punto de vista ecológico, económico y ético, y las personas con enfermedad renal crónica (ERC) demandan una mejor calidad de vida y atención; por ello es urgente una transformación del modelo de atención, con enfoque integral. El reconocimiento de la enfermedad renal como una grave amenaza para la salud por la 78.ª Asamblea Mundial de la Salud representa una oportunidad crucial para reformar la atención renal, un mandato integral para la acción urgente y una base sólida para la promoción en los ámbitos nacional e internacional.
La campaña del Día Mundial del Riñón 2026 destaca la creciente conexión entre la salud renal y la salud del planeta (Vanholder et al., 2026). Amenazas ambientales como la contaminación atmosférica, el estrés térmico, la deshidratación y las condiciones climáticas extremas aumentan el riesgo y aceleran la progresión de la enfermedad renal. Los riñones, fundamentales para mantener la homeostasis del volumen, son especialmente vulnerables a estos cambios. El calentamiento global aumenta el riesgo de estrés por calor y deshidratación, factores que contribuyen significativamente a la lesión renal aguda y al desarrollo de cálculos renales, y finalmente a la progresión a la ERC (Bowe et al., 2020).
La 77.ª Asamblea Mundial de la Salud en el 2024 adoptó una resolución histórica sobre cambio climático y salud, reconociendo la crisis ambiental como grave amenaza para el bienestar humano y haciendo un llamado por sistemas de salud resilientes al clima y con bajas emisiones de carbono. Luego, la 78.ª Resolución hizo énfasis en la acción global coordinada contra las amenazas ambientales a la salud general y renal. Ambas resoluciones crean un mandato ineludible: situar la salud renal en la intersección del control de enfermedades no transmisibles y la protección del medio ambiente, y orientar a los Estados Miembros hacia respuestas sanitarias más integradas, equitativas y sostenibles. Además, abordar los riesgos ambientales debe ir en paralelo con la reducción de huella ecológica de la atención renal.
Tratamientos como la diálisis consumen grandes cantidades de agua, energía y plásticos de un solo uso, y generan emisiones de gases de efecto invernadero. Esto crea un círculo vicioso: la enfermedad renal y el cambio climático se agravan mutuamente. Y el trasplante y la diálisis domiciliaria benefician a las personas con insuficiencia renal, al medio ambiente y a la sociedad, pero la diálisis debe volverse más ecológica sin comprometer la calidad de la atención, reconociendo que las perturbaciones planetarias a su vez afectan la salud renal.
También debe considerarse la atención paliativa o conservadora integral, especialmente para pacientes frágiles y ancianos, si los beneficios en calidad de vida superan las perspectivas que ofrece la diálisis. Esta tercera opción para tratar la insuficiencia renal, después del trasplante y la diálisis, maximiza la calidad de vida mediante un apoyo médico completo, sin iniciar la terapia de reemplazo renal. Sin embargo, es muy poco utilizado.
En la búsqueda de una atención ecológica a la insuficiencia renal mediante una nefrología más sostenible, el enfoque ideal para prevenir el impacto negativo de las intervenciones consiste en tomar medidas que garanticen que ya no sean necesarias. La prevención de la enfermedad renal contribuye a la sostenibilidad planetaria al retrasar o evitar la diálisis o reducir el uso de fármacos, cuya producción tiene una huella ambiental. Sin embargo, si los fármacos retrasan la progresión de la ERC y la necesidad de terapia de reemplazo renal (TRR), esto puede compensar la huella de carbono de su producción.
La ERC es un desafío de salud mundial importante y creciente que afecta a 1 de cada 10 personas en todo el mundo (GBD, 2020). Cuando más de 850 millones de personas en el mundo padecen enfermedades renales, fomentar hábitos saludables y preventivos y hacer detección temprana preserva la función renal, mejora los resultados a largo plazo y reduce la necesidad de tratamientos que consumen muchos recursos, protegiendo así el medioambiente.
Para construir un futuro más saludable, equitativo y sostenible para la salud renal, se hace un llamado a los gobiernos, los sistemas de salud, la industria y las comunidades para que actúen conjuntamente, como una responsabilidad colectiva y global:
En conclusión: alinear la salud renal con las agendas mundiales de salud y sostenibilidad exige una acción urgente e integrada que abarque la detección temprana, la prevención, la atención equitativa y la gestión ambiental para promover tanto la salud renal como la planetaria, subrayando la necesidad de un modelo de atención renal más sostenible con la prevención y la sostenibilidad ambiental como dos pilares principales, a los que se vinculan todos los demás puntos de atención.
Referencias
Bowe, B. et al. (2020). La carga mundial y nacional de enfermedad renal crónica atribuible a la contaminación atmosférica por partículas finas: un estudio de modelización. BMJ Global Health 2020;5:e002063
Colaboración GBD sobre la enfermedad renal crónica (2020). Carga mundial, regional y nacional de la enfermedad renal crónica, 1990-2019: un análisis sistemático para el Estudio de la Carga Mundial de Enfermedad 2019. Lancet, 396, 1-18. doi:10.1016/S0140-6736(20)32336-8
Vanholder, R., Abdellatif, R., Soares Dos Santos, A. C., Correa-Rotter, R., Gopalakrishnan, N., Wang, B., Roumeliotis, S., Balducci, A., Haris, A., Yadla, M. y Hsiao, L. (2026). Salud renal para todos: cuidar a las personas, proteger el planeta. Kidney International, 109(3), 408-417. https://doi.org/10.1016/j.kint.2025.12.020
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