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INTERNACIONAL
La OCDE presentó primeros aprendizajes de la Evaluación Nacional del Desempeño del Sistema de Salud

En un contexto global marcado por la presión financiera, el envejecimiento poblacional y la creciente complejidad de la atención, los sistemas de salud enfrentan una paradoja crítica: cuentan con grandes volúmenes de datos, pero aún tienen dificultades para traducirlos en decisiones efectivas. Así lo evidencia el más reciente documento de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre evaluación del desempeño de los sistemas de salud (HSPA, por sus siglas en inglés), que analiza experiencias de múltiples países y plantea una hoja de ruta clara para transformar la información en un activo estratégico para la gestión.

El documento Aprendizaje a través de la Evaluación Nacional del Desempeño del Sistema de Salud (HSPA). Primeros hallazgos de los países de la OCDE sintetiza la experiencia de once países miembros de la OCDE para identificar cómo se estructuran y gobiernan los marcos nacionales de la Evaluación del Desempeño del Sistema de Salud (ESS), los factores que influyen en su uso y los dominios de medición emergentes.

La comparación entre países de la OCDE revela un patrón claro: existe una creciente convergencia en los principios de evaluación del desempeño, basados en estructuras, procesos y resultados, pero con adaptaciones significativas según el contexto institucional y las prioridades de cada sistema de salud. Aunque todos utilizan los HSPA como herramientas para el monitoreo, la rendición de cuentas y la toma de decisiones, difieren en aspectos clave como la gobernanza, el nivel de desagregación de los datos y la cantidad de indicadores empleados. Asimismo, el análisis evidencia que los países no solo miden lo que es posible, sino también lo que es estratégico, incorporando indicadores placeholder para orientar el desarrollo futuro de información. En conjunto, estos hallazgos muestran que, más allá de la diversidad de modelos, los sistemas de salud están avanzando hacia marcos comunes de medición, cada vez más alineados con prioridades emergentes como la resiliencia, la sostenibilidad y el enfoque centrado en las personas.

El informe confirma que los marcos de evaluación del desempeño han dejado de ser ejercicios técnicos aislados para convertirse en instrumentos centrales de gobernanza. Hoy, los países utilizan estos sistemas principalmente para tres propósitos: monitorear el desempeño, fortalecer la rendición de cuentas y orientar la toma de decisiones en política pública.

En la práctica, esto implica que los indicadores ya no solo describen lo que ocurre en el sistema, sino que permiten identificar brechas, priorizar intervenciones y asignar recursos con mayor precisión. Para los directivos de instituciones de salud este cambio es particularmente relevante: la gestión comienza a sustentarse en evidencia sistemática y comparable, más allá de la intuición o la presión coyuntural.

Así mismo, el informe destaca que, tras la adopción del marco renovado, los debates en los países se han centrado en la identificación de posibles nuevos indicadores. Por ejemplo, se consideran nuevos indicadores de salud digital para apoyar la digitalización de los sistemas de salud; tras la pandemia de la COVID-19 se agregaron las dimensiones relevantes de resiliencia y sostenibilidad; se integraron variables sobre uso de servicios de urgencias hospitalarias (desagregadas por modo de llegada y resultado de la atención); se recopilan datos detallados de alta frecuencia sobre visitas a urgencias por edad, sexo, región y categorías de diagnóstico seleccionadas, y se incluyó la iniciativa OCDE de la Encuesta de Indicadores Reportados por los Pacientes (PaRIS), que no se recogía anteriormente y que constituye la mayor encuesta internacional de pacientes realizada hasta la fecha, con valiosa información comparativa entre países sobre las perspectivas de los pacientes.

Este documento de política resume las lecciones aprendidas de la experiencia internacional en el desarrollo y la implementación de marcos de HSPA en Australia, Bélgica, Canadá, República Checa, Estonia, Irlanda, Italia, Letonia, Luxemburgo, la República Eslovaca y Eslovenia, con ejemplos adicionales de otros países cuando corresponde.

Estos países utilizan sus marcos de referencia para identificar áreas prioritarias de medición y a menudo incluyen indicadores provisionales para señalar áreas de desarrollo futuro. Todos los marcos evalúan la fuerza laboral sanitaria, la calidad y la seguridad, la financiación y el acceso, mientras que nuevos ámbitos están adquiriendo mayor importancia. De este modo, los países mantienen principios de medición comunes, pero adaptan la implementación a sus contextos específicos y a los desafíos cambiantes de sus sistemas de salud.

El informe destaca tres condiciones propicias para una implementación exitosa de HSPA:

  • Una infraestructura sólida de datos de salud que, además de respaldar HSPA, pueda reforzarse a través de ella.
  • Amplia participación de las partes interesadas, garantizando la apropiación y la coordinación entre las instituciones.
  • Alineación con las prioridades de la política nacional de salud, facilitando la implementación y la colaboración a largo plazo.

El documento es contundente en señalar que la existencia de un marco de evaluación no garantiza su impacto. La diferencia radica en la gobernanza.

En un entorno de alta incertidumbre y presión sobre los recursos, avanzar hacia modelos de gestión basados en evidencia ya no es una opción, sino una condición para la viabilidad del sistema. En particular, plantea un mensaje claro para los directivos de instituciones prestadoras de servicios de salud (IPS): la competitividad y la sostenibilidad institucional estarán cada vez más determinadas por la capacidad de gestionar con base en datos. La evaluación del desempeño deja de ser un requisito externo para convertirse en un activo estratégico de gestión que permite: demostrar valor ante financiadores y reguladores, orientar decisiones clínicas y administrativas, y fortalecer la confianza de pacientes y grupos de interés.